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lunes, 14 de septiembre de 2015

Terror - Poesía



Inunda las venas,
desgarra la carne,
consume a su paso.

Engendra en la mente
y se incuba en el ego
como amoníaco oscuro.

El ahora se hace consiente,
no proyecta ni recuerda.
La ausencia inunda,
abruma el silencio
del inevitable clímax.

Así es él, lo que existe,
sólo lo real: El Terror.

sábado, 3 de enero de 2015

Terror

Aquí les dejo una poesía que escribí hace unos meses y creo que vale compartirla con ustedes.



Teorizamos el mundo,
Entrevemos la naturaleza,
Reordenamos el saber,
Ridiculizamos el ocaso,
Originamos desbalance,
Rescatamos destrucción.

domingo, 14 de diciembre de 2014

El último

Aquí, pisando el final de la colina, giro por no escapar. Estiro mi pierna y empuño mi rifle. Descargo sus balas, algunos cráneos explotan. Recargo. Doy un paso atrás, el suelo sede un poco. Me afirmo. Descargo sus balas. La sangre se confunde con la enrojecida luna, recargo. Última ráfaga que podré dar. Huelo a muerte delante, detrás mío el vacío. Gemidos. Apunto a su cabeza, acomodo mis pies. Derrumbe. Cada vez huele menos a esos cuerpos putrefactos, esa muerte. Ellos me miran caer. Empuño el arma del revés. Yo era el último vivo aquí, no tenía mucho anhelo de seguir. Ahora anhelo que haya quedado al menos un cartucho. Jalo el gatillo…

martes, 25 de noviembre de 2014

Monólogo (Relato)


No, la verdad que ese día no fue de los mejores. Se me había pasado por la cabeza mi muerte, pero esto… Esta herida no sé cómo llegó aquí. Por más que trato de recordar, lo único que viene a mi mente es la desesperación con que empezó ese día: La poca comida que disponíamos para vivir se acababa. De hecho, un loco desquiciado fue parte del quehacer matutino. Hubo forcejeos, gritos, piñas, escupitajos, filos, estocadas y disparos. Nunca lo hubiese creído que el hambre cambia tanto a las personas. Suerte que el cólera por hambruna se cura, con comida o con una buena descarga de perdigones. Pobre de él, cayó parte del decorado apocalíptico. La verdad digo, pensándolo de nuevo, que no tenía pobreza su final. Él no se levantaría. No generaría ningún problema, ni para sí ni para nosotros. Descansaría en paz y eso es lo que todos pretendemos, paz.

Lo que siguió no fue menos. Además de haber sido sorteado para tener que desechar el cadáver y conseguir comida, soportar los llantos de algunos compañeros tampoco fue de agrado. Nos perdimos en el andar. Caminamos y caminamos, el exterior de nuestro campamento estaba desolado: No hay mucho para explicar de lo que había fuera, tú ya lo has visto. Se dice que la muerte está en todos lados, te predican de “Ellos” como si fueran muertos vivos, porque no dejan de moverse. Uno, a veces, confunde conceptos. Cree que la vida es el corazón, pero los científicos desaparecieron sin revelarnos que es realmente “estar vivo”.

Perdón que deje contarte, pero espero que no hayas sido de esos que se metieron a un armario con torres de latas a esperar que el tiempo pase, inundados con la ilusión de ser rescatados por “Nosotros” ó “Ellos”. Yo no puedo imaginar estar así, sentiría claustrofobia. Pero no de estar encerrado, de no hacer nada, revolcado como un cerdo en mi propia esencia humana. Tampoco soy quien pueda decirte “Bien” o “Mal”, no puedo diferenciar. Eso mismo les dije a quienes me acompañaban.

A propósito, ¿Me dejas recostarme a tu lado? Seguro que es la parte más cómoda del suelo. Estoy empezando a sentir un poco de frío. He visto a muchos sufrir los efectos de una herida como esta. Primero, no coagulan; segundo, arde y se siente como te corroe por dentro; y tercero, empiezas a levantar temperatura hasta que tu cerebro se consume en una fiebre descontrolada. La pasas entre sudor frío y delirio. Yo no creo que la pase tan mal hasta que empiece a salir espuma por mi boca. Una de las últimas personas que recuerdo en pasar por eso fue Rosana. Era una chica buena, pero, ahora que lo pienso, creo que no le dieron tiempo a enloquecer. Todavía escucho sus gritos al intentar abrir la puerta que yo trabé. Intentó Maldecir a toda mi familia cuando la alcanzaron las extremidades de “Ellos”, cuando la atrajeron y se deleitaron saboreando su interior. Lo recuerdo muy bien, la ventana de la puerta me hacía el único espectador de mi obra. Era muy peligroso dejarla pasar. Eso le diría a José, el tercero en sacar la vara más corta. Él se había adelantado…

Disculpá que interrumpo nuvamente, ¿Te estoy aburriendo? Es que veo tu cara de “nada” y no sé si te puedes concentrar en lo que digo. Voy a tomar eso como un si… Te estaba diciendo que José estaba delante mío, a unos pocos escalones de llegar al otro piso. Escuché una puerta abrirse y los gritos de mi compañero que alertaban sobre “Ellos”. Pude dar con la escena, muchas manos trataban de arrastrarlo al infierno. Sentí el impulso, algo que nunca se había presentado en mí: El cólera de la supervivencia, el “Él o Yo”. Mi pié impulsó a José al infierno, lo condené. No sentí dolor ni culpa. Si frío, sentí el mismo frío que ahora.

Pero no recuerdo esta herida, al entrar aquí no la tenía, o eso creo. Vienen a mi cabeza imágenes de que corrí. Siento haber tumbado algunos cuerpos sin vida con mis manos… ¡Ahí! Al último no lo pude prever. Su mano formó parte de mi cuerpo por unos instantes. Ahora lo recuerdo bien. Tras él estaba este lugar y sólo pude entrar al volarle los sesos y girar el picaporte. Trabé, antes que nada. Lo bueno es que solamente estabas tú.

Y todavía estás, eso es bueno. ¿Puedes cambiar tu cara de nada? Es que me recuerda a alguien. El frío me está matando, sabes. Siento que en cualquier momento voy a ser como tú, con cara de nada. Sabes, mi madre te diría que estás igual de “chulo” que yo. Tienes una cara muy parecida a la mía, seguro que sientes frío, por eso tu cara de nada…



lunes, 24 de noviembre de 2014

Nuevo libro: Degeneración - David Pardo.



Dando vueltas por Ejercito Zombie, logré dar con el autor de esta obra: Un tal David Pardo. Dándole charla, llegué a entender mejor cual fue el sentido de la historia. Sus ganas de dar a conocer su forma de ver el mundo, de sumergirnos en al caos al que puede llegar a ser el mundo, según él.
Volviendo a la temática del terror, los zombies son de esos temillas tabú que se están empezando a transformar en una inmensa turba de seguidores hambrientos de Pulp. Cada historia que sale, sea de la calidad que sea, del autor que sea, región, religión; es saboreada a cada bocado visual. Entre tanta vorágine aparecen nuevas obras que nos sorprenden. Ellas nos llegan a deleitar, hasta dejan en nosotros un gustito de querer más.



Imágenes, de Santiago Eximeno; con preludio sobre mis intensiones a corto plazo.

Me he puesto una meta. No sé si a largo y a corto plazo. Aunque si tengo pensado empezar a escribir en grande. Puede que no llegue a escribir como un eximio Marquez, pero pretendo no ser un mono escritor de ciertos diarios argentinos.
Sabemos que todo emprendimiento necesita recursos, casi obvio. Los míos serán dos: por un lado, lectura de libros, por el otro, lectura de guías de cómo escribir. Es inevitable volver a aprender a escribir. Uno olvida lo que estudió desde primer grado hasta tercero de secundaria: ANÁLISIS SINTÁCTICO.
Volviendo a lo de la meta, uno pretende poder lograr ello en el menor tiempo posible. Esto puede ser complicado, porque la escritura no da, como la música, dinero. Eso, a menos que estés en la cumbre de tu carrera. Mientras eres “don nadie” es “por amor al arte”.

De todo este delirio de palabreas deriva a esta nueva entrada de mi Blog:

 Nuevo libro leído: Imágenes, de Santiago Eximeno.

Comentario del libro
El libro me gustó mucho, es una novela corta bien llevada. En todo momento juega con el desconocimiento, la duda, la extrañeza; hasta la más mínima pizca de realidad nos pone del tomate. La temática es el suspenso y el terror psicológico, aunque luego deriva a, algo así, como ciencia ficción/fantasía, buscando una respuesta abierta a cada lector. Nos lleva a deducir el mundo en el que estamos inmersos.
Tiene quiebres en la trama donde hay que estar atentos y puede que nos lleve a retroceder a la página anterior para no perder el hilo. Así que no leer por leer y ¡a prestar atención en los ojos!

Aquí la portada del libro en cuestión:



Sinopsis
Cuando el psiquiatra Julio Gómez atravesó el portal del Hospital para Perturbados Mentales Salduba, no se le pasó por su mente el desquiciado futuro que le esperaba al intentar tratar al paciente Andres Vergara.

sábado, 28 de junio de 2014

Apuntes Macabros – Juan de Dios Garduno

Navegando en Internet uno puede hacerse de muchas cosas interesante, y este “granito de arena” lo he encontrado en la web más grande de temática Zombie de habla hispana (¡y yo les creo!) “Ejercito Zombie” (http://www.ejercitozombiee.com/).





Apuntes Macabros – Juan de Dios Garduno